7.24.2008

La obligación de soñar cada día


Muchas malas razones para escribir hacen que la actividad venga en decadencia. Me hundo en el nadismo de este día, que fue casi igual al anterior y que probablemente sea igual al siguiente. No hay luces especiales, ni música cuando caminas por la calle. Sólo malos olores que se cuelan por cada uno de tus poros cansados. Miento. Sí hay música, cuando paso por el gran terreno del Templo, suena Yann tiersen y hace mucho frío, tanto que el vapor se arranca de mi boca y nariz, y es el momento preciso para que mis pasos se acompañen de esta melancolía franchute que se corta de golpe cuando alguien pisa el cable del parlante. La tristeza es adictiva y yo ya la superé. Soy putamente optimista: escribo sandeces sin sentido por que se me da la gana, bailo cuando escribo porque me hace feliz y soy feliz sin tener motivos. Me da igual tener que haber abortado mi lectura de Henry Miller (culpable de la identificación con el personaje y las ideas shuper locash shurrealistas) y tener que trabajar por la mañana, porque todo se pasa; le miento a mis amigas para leerlas más felices. Y el día se acaba. Adoro tener que dormir, porque cada noche guarda un nuevo sueño para mí, tesoro inconmensurable. Mañana será otro día.

2 comments:

Fernanda said...

holas

denuevo no soñé anoche, buu
tenía tanto sueño no alcancé a llegar a piopio

Nicole said...

shani leera esto?


mm te pegaria o tal vez tambien le darian ganas de ser putamente feliz

esto te queda muy bien, incluso lo habia pensado de ti,
asi que sigue siendo puta y feliz, bah! putamente feliz+

a todo esto, volvere a pedir tropico de cancer para ti, proque al parecer me odiaste un poco por no pagar la multa y renovar el libro

asi que nos vemos mañana en el trabajo endemoniado, en el otro dia de mañana que de seguro tiene mucho de ayer y más del que viene

chao rayita de ...